La capa de Batman

―Hola Josechu, soy XC, ¿cómo te va? ―¡XC! Me alegra saber de ti. Me va muy bien, no me quejo. ¿Y tú? ―Me han echado. ―¡No me digas! ¿Cuándo? ¿Y eso? ―Ayer, hoy es mi último día… Tú sabes bien cómo son estas cosas. ¿Hablamos y me cuentas cómo lo hiciste tú, por favor? Me ayudaría mucho. ―Por supuesto, cuenta conmigo.

XC es de mi edad y sale de una multinacional. Algo muy frecuente. Es lo que hay. Empresas muy grandes en las que se cumple el Principio de Peter a rajatabla y hay mandos intermedios tomando decisiones caprichosas (o no, también está el headcount) sobre personas. Esto, en muchos casos, les permite ocultar su incompetencia.

La multinacional te enseña y capacita como ningún otro entorno. Normalmente te paga por encima del mercado, tienes muchas oportunidades de promoción, te proporciona una marca (la capa) que te permite entrar en donde te propongas y le da mucho peso a tu CV. A cambio, si tienes un puesto de responsabilidad, le dedicas 60 horas semanales y un share of (your) mind del 80%. Además, normalmente, te tratan muy bien a la salida. En el corto plazo, no tienes que preocuparte por la pasta.

La regla del Up or Out va aplicando a tu alrededor y cuando te aproximas a los 50, si no estás entre los Jedais, sin darte cuenta, tu momento va llegando. Sin ser consciente se acaba tu ciclo. Y sales. Estás fuera.

[bctt tweet=»La regla del Up or Out va aplicando a tu alrededor. Cuando te aproximas a los 50, si no estás entre los Jedais, tu momento va llegando. Se acaba tu ciclo. Estás fuera.» username=»despiertoos»]

¿Preparado? Cero. No tienes red. No lo has pensado, ni te lo has planteado. De repente, el teléfono deja de sonar, no tienes correos que atender ni fuegos del día a día que apagar.

Cuando estás en la vorágine de tu puesto de trabajo, con montañas de marrones que resolver, te pasas el día pensando en qué harías si tuvieras más tiempo libre. Cuando, de repente, tu agenda deja de tirar de tu cabeza, de tu actividad, te das cuenta de lo adictiva que es la adrenalina del día a día. Y empiezas a cuestionarte cosas que creías que nunca te plantearías. Adquieres consciencia de tus debilidades. ¡¡Boom!!

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Eres un profesional súper capacitado en tu especialidad, pero, si has salido de una empresa como esa, “por algo será”. Es lo que percibe el mercado y la mayoría de las personas que te rodean y que no te conocen en profundidad, que, dicho sea de paso, son casi todas. Su día a día sigue y tú desapareces de sus vidas. Hasta que les pasa a ellos. Entonces te llaman.

Te ha ido bien en la vida. Has estado muchos años en puestos de responsabilidad en UNA (1) empresa donde, la mayoría de las veces, te reconocían tu trabajo. Y entonces empiezas a equivocarte en tus decisiones, a fracasar, a no sentirte cómodo en ningún sitio, a no encontrar los compañeros de viaje adecuados, a palmar pasta… “¿Por cuenta ajena o propia? ¿Trabajar para otro otra vez? Ya soy muy mayor para aguantar a un jefe”…

 

Ya no tienes la Capa de Batman

Ya no tienes la Capa de Batman. A buscarse la vida. Eres capaz. Más de lo que crees ahora. Date tu tiempo. Apóyate en tu familia (la tuya, tu pareja y tus hijos) y tu(s?) AMIGO(s?). Sin ellos no lo vas a poder hacer. Su respaldo es fundamental para tomar tus decisiones. Te darán alas. Nadie te va a responder como tú crees que debería. Vete vacunando ya. Es lo que va a pasar y, además, no te dirán lo que piensan directamente, se pondrán de perfil y comentaran la jugada cuando no estés. Nada nuevo.

 

Ya no tienes la capa de Batman. Estás fuera.
Ya no tienes la capa de Batman. Estás fuera.

Todo se normaliza. El tiempo te da perspectiva. Dejas de respirar por la herida y las cosas se ordenan. Encuentras el camino. Surge la oportunidad donde menos te lo esperas. Aparecen los compañeros de viaje adecuados, normalmente mucho más jóvenes que tu, más listos que tú y con una fantástica capacidad de adaptación a entornos de incertidumbre. Tu experiencia es oro molido para sus proyectos. Te dejan de pagar por lo que haces (que era mucho más de lo que creías) y te empiezan a pagar por lo que sabes (que es mucho más de lo que crees). Tus ideas se van aclarando y encuentras el proyecto en el que te apetece implicarte.

No lo vas a hacer solo, mejor cazar en manada. Te lo aseguro.

No soy coach. No soy un gurú. Hablo desde la experiencia. Si puedo ayudarte, aquí estoy. Esto va de ayudar. Soy vendedor, lo he sido toda la vida y a estas alturas de partido he aprendido que ayudar a tu cliente a tomar la decisión de compra es la nueva forma de vender. Haz inbound. Si no te hacen caso o no te devuelven las llamadas, es que no eres lo suficientemente atractivo. Plantéate por qué. Es lo que hay. Remember, I am only one call away.

 

Por Josechu Bengoa, Customer Happiness Manager de Despiertoos

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